Los nacionalismos
Mientras se
desarrollaba la expansión imperialista y como parte de ella, los gobiernos de
Europa intentaron contrarrestar la influencia de las ideas socialistas y frenar
los conflictos internos. Uno de los métodos que utilizaron fue la difusión de
las ideas y sentimientos nacionalistas. Por medio de ceremonias diarias como el
izamiento de la bandera en la escuela y en el servicio militar que comenzó a
ser obligatorio, el Estado fomentó el “patriotismo”. Con el mismo objetivo, se
impusieron nuevas fiestas y canciones “patrias” y se fomentaron las
competencias deportivas entre equipos nacionales, como los campeonatos
mundiales de fútbol.
De esta manera, el
Estado oponía el “internacionalismo” de las ideas socialistas
-la unión de la
clase obrera de todos los países contra las burguesías- al orgullo y defensa de
la nación.
La idea de “patria”
ya se había difundido durante la Revolución Francesa pero, a partir de entonces,
cobró un nuevo significado en un contexto de creciente rivalidad entre las
potencias imperialistas. La prensa jugó un papel importante en todo este
proceso, exagerando las cualidades de la nación y ridiculizando o disminuyendo
las de los pueblos extranjeros.
Como en muchos
momentos de la historia, se exacerbaron ideas nacionalistas y patriotismo para
manipular la voluntad popular. En América, los Estados impusieron
en las escuelas y
en el ejército rituales similares a los europeos. En este caso estaban
asociados a la construcción de la nacionalidad en territorios poblados por culturas
diversas.
El nacionalismo no
sólo enfrentó a los Estados. En los territorios de algunos de ellos, como en el
del Imperio Turco o del Austro-Húngaro, se desarrollaron luchas entre pueblos
de distintas nacionalidades.
En resumen, podemos
hablar de nacionalismos en plural porque el término tiene distintos
significados. Además de los explicados en esta Unidad, más adelante estudiará
un nacionalismo asociado a sistemas políticos dictatoriales y expansionistas.
La Primera Guerra Mundial ¿Por qué estalló la guerra?
A lo largo de la
primera década del siglo XX, las relaciones entre las principales potencias
industriales fueron cada vez más complicadas y tensas. Las rivalidades
económicas, los enfrentamientos por el dominio de territorios coloniales y los
nacionalismos fomentaron una carrera armamentista y la formación de bloques
rivales.
En un principio,
los conflictos se resolvían por la vía diplomática o se limitaban
a enfrentamientos
locales. Sin embargo, las confrontaciones se fueron haciendo
incontrolables. Los
enfrentamientos no sólo se desarrollaban en Europa sino también en el África,
China o el Medio Oriente. Además, había nuevos y muy agresivos competidores
como Alemania. Este Estado, pujante y poderoso, se sentía insatisfecho por
tener un imperio colonial menos importante. Sus intereses expansionistas en
China y África del Sur chocaban con el dominio que los ingleses habían
establecido en esas zonas. Justamente, las rivalidades entre Alemania e
Inglaterra fueron las que hicieron surgir un sistema de alianzas permanentes
entre países que condujo a una guerra mundial. Por un lado se formó la Triple Alianza, que
terminó siendo una alianza solo entre Alemania y Austria-Hungría, pues Italia,
el tercer integrante, no tardó en apartarse y unirse al otro bloque. Por otro
lado, Francia, el Imperio Ruso y Gran Bretaña se unieron en la Triple Entente.
Finalmente, en
agosto de 1914, estalló la
Primera Guerra Mundial entre los países
de la Triple Alianza y la Triple Entente.
Otros países como
Estados Unidos y Japón, se incorporaron años más tarde a la
Triple Entente
conformando el bloque aliado.
La guerra fue
recibida con un fervor patriótico inusitado. Por todas partes los movimientos
nacionalistas
exaltaban la grandeza nacional y la destrucción de las naciones enemigas. En un
principio tan solo los socialistas se manifestaron a favor del pacifismo.
Pero su influencia
se había debilitado y en ningún lugar se siguieron las consignas de huelga
general contra la guerra que la Segunda Internacional
había propuesto.
Finalmente, casi
todos los partidos socialistas acabaron uniéndose al resto de las fuerzas
políticas para intervenir en la guerra y contribuir a la defensa nacional.
Las consecuencias de la expansión capitalista en América
Latina
La Primera Guerra Mundial tuvo
importantes consecuencias también en América Latina pero no porque en este
territorio se desarrollaran las batallas sino porque
la economía
latinoamericana dependía de la europea desde la época colonial y,
más aún, desde las
independencias. Por lo tanto, las políticas económicas tomadas
por los gobiernos
europeos a causa de la guerra repercutieron en América Latina.
Para entender estas
consecuencias, debemos comprender de qué manera la expansión del capitalismo
europeo y norteamericano de mediados del siglo XIX que
analizamos
anteriormente, transformó la economía y la política latinoamericana.
La formación de los Estados nacionales en América Latina y
los sistemas políticos oligárquicos
A mediados del
siglo XIX, casi la totalidad de los países de América Latina habían
logrado su
independencia; sin embargo, no estaban organizados. Eran frecuentes
las guerras civiles
y las desobediencias a gobiernos y leyes. En estas condiciones, no podían
producir los bienes primarios que la
Europa industrial necesitaba: lana, cobre, salitre, carne,
azúcar, entre muchos otros. Por eso, tuvieron que realizar una serie de
ajustes. En cada país, los grupos con poder -grandes propietarios de tierras,
militares e intelectuales-, aprobaron constituciones, organizaron los gobiernos,
crearon instituciones, como la justicia y el ejército nacional, encargadas de
garantizar el cumplimiento de las leyes y el respeto de las autoridades en todo
el territorio nacional. Fueron así construyendo Estados nacionales modernos que
implementaron políticas para resolver los problemas que frenaban la producción.
En estos nuevos
Estados, la oligarquía, un reducido grupo dueño de casi todas las
tierras, tenía el
poder político. Gobernaba para mantenerse en el poder y acrecentar su fortuna.
Para ello utilizaba distintas formas de violencia, desde el fraude electoral y
el robo de urnas hasta el asesinato de los opositores. A estos sistemas
políticos se los denomina oligárquicos. Sin embargo, pronto comenzaron a surgir
grupos opositores integrados por los sectores medios y trabajadores urbanos que
reclamaban -al igual que en Europa- la democratización del sistema político.
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