sábado, 26 de abril de 2014

Primera Guerra Mundial



Los nacionalismos
Mientras se desarrollaba la expansión imperialista y como parte de ella, los gobiernos de Europa intentaron contrarrestar la influencia de las ideas socialistas y frenar los conflictos internos. Uno de los métodos que utilizaron fue la difusión de las ideas y sentimientos nacionalistas. Por medio de ceremonias diarias como el izamiento de la bandera en la escuela y en el servicio militar que comenzó a ser obligatorio, el Estado fomentó el “patriotismo”. Con el mismo objetivo, se impusieron nuevas fiestas y canciones “patrias” y se fomentaron las competencias deportivas entre equipos nacionales, como los campeonatos mundiales de fútbol.
De esta manera, el Estado oponía el “internacionalismo” de las ideas socialistas
-la unión de la clase obrera de todos los países contra las burguesías- al orgullo y defensa de la nación.
La idea de “patria” ya se había difundido durante la Revolución Francesa pero, a partir de entonces, cobró un nuevo significado en un contexto de creciente rivalidad entre las potencias imperialistas. La prensa jugó un papel importante en todo este proceso, exagerando las cualidades de la nación y ridiculizando o disminuyendo las de los pueblos extranjeros.
Como en muchos momentos de la historia, se exacerbaron ideas nacionalistas y patriotismo para manipular la voluntad popular. En América, los Estados impusieron
en las escuelas y en el ejército rituales similares a los europeos. En este caso estaban asociados a la construcción de la nacionalidad en territorios poblados por culturas diversas.
El nacionalismo no sólo enfrentó a los Estados. En los territorios de algunos de ellos, como en el del Imperio Turco o del Austro-Húngaro, se desarrollaron luchas entre pueblos de distintas nacionalidades.
En resumen, podemos hablar de nacionalismos en plural porque el término tiene distintos significados. Además de los explicados en esta Unidad, más adelante estudiará un nacionalismo asociado a sistemas políticos dictatoriales y expansionistas.

La Primera Guerra Mundial ¿Por qué estalló la guerra?

A lo largo de la primera década del siglo XX, las relaciones entre las principales potencias industriales fueron cada vez más complicadas y tensas. Las rivalidades económicas, los enfrentamientos por el dominio de territorios coloniales y los nacionalismos fomentaron una carrera armamentista y la formación de bloques rivales.
En un principio, los conflictos se resolvían por la vía diplomática o se limitaban
a enfrentamientos locales. Sin embargo, las confrontaciones se fueron haciendo
incontrolables. Los enfrentamientos no sólo se desarrollaban en Europa sino también en el África, China o el Medio Oriente. Además, había nuevos y muy agresivos competidores como Alemania. Este Estado, pujante y poderoso, se sentía insatisfecho por tener un imperio colonial menos importante. Sus intereses expansionistas en China y África del Sur chocaban con el dominio que los ingleses habían establecido en esas zonas. Justamente, las rivalidades entre Alemania e Inglaterra fueron las que hicieron surgir un sistema de alianzas permanentes entre países que condujo a una guerra mundial. Por un lado se formó la Triple Alianza, que terminó siendo una alianza solo entre Alemania y Austria-Hungría, pues Italia, el tercer integrante, no tardó en apartarse y unirse al otro bloque. Por otro lado, Francia, el Imperio Ruso y Gran Bretaña se unieron en la Triple Entente.
Finalmente, en agosto de 1914, estalló la Primera Guerra Mundial entre los países
de la Triple Alianza y la Triple Entente.
Otros países como Estados Unidos y Japón, se incorporaron años más tarde a la
Triple Entente conformando el bloque aliado.
La guerra fue recibida con un fervor patriótico inusitado. Por todas partes los movimientos
nacionalistas exaltaban la grandeza nacional y la destrucción de las naciones enemigas. En un principio tan solo los socialistas se manifestaron a favor del pacifismo.
Pero su influencia se había debilitado y en ningún lugar se siguieron las consignas de huelga general contra la guerra que la Segunda Internacional había propuesto.
Finalmente, casi todos los partidos socialistas acabaron uniéndose al resto de las fuerzas políticas para intervenir en la guerra y contribuir a la defensa nacional.

Las consecuencias de la expansión capitalista en América Latina

La Primera Guerra Mundial tuvo importantes consecuencias también en América Latina pero no porque en este territorio se desarrollaran las batallas sino porque
la economía latinoamericana dependía de la europea desde la época colonial y,
más aún, desde las independencias. Por lo tanto, las políticas económicas tomadas
por los gobiernos europeos a causa de la guerra repercutieron en América Latina.
Para entender estas consecuencias, debemos comprender de qué manera la expansión del capitalismo europeo y norteamericano de mediados del siglo XIX que
analizamos anteriormente, transformó la economía y la política latinoamericana.

La formación de los Estados nacionales en América Latina y los sistemas políticos oligárquicos

A mediados del siglo XIX, casi la totalidad de los países de América Latina habían
logrado su independencia; sin embargo, no estaban organizados. Eran frecuentes
las guerras civiles y las desobediencias a gobiernos y leyes. En estas condiciones, no podían producir los bienes primarios que la Europa industrial necesitaba: lana, cobre, salitre, carne, azúcar, entre muchos otros. Por eso, tuvieron que realizar una serie de ajustes. En cada país, los grupos con poder -grandes propietarios de tierras, militares e intelectuales-, aprobaron constituciones, organizaron los gobiernos, crearon instituciones, como la justicia y el ejército nacional, encargadas de garantizar el cumplimiento de las leyes y el respeto de las autoridades en todo el territorio nacional. Fueron así construyendo Estados nacionales modernos que implementaron políticas para resolver los problemas que frenaban la producción.
En estos nuevos Estados, la oligarquía, un reducido grupo dueño de casi todas las
tierras, tenía el poder político. Gobernaba para mantenerse en el poder y acrecentar su fortuna. Para ello utilizaba distintas formas de violencia, desde el fraude electoral y el robo de urnas hasta el asesinato de los opositores. A estos sistemas políticos se los denomina oligárquicos. Sin embargo, pronto comenzaron a surgir grupos opositores integrados por los sectores medios y trabajadores urbanos que reclamaban -al igual que en Europa- la democratización del sistema político.

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